¿Es el mundo tal cual lo vemos? Según la directora del Laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Neurológico Barrow de Phoenix (EEUU), Susana Martínez-Conde (A Coruña, 1969), la respuesta es no.

La científica ha visitado recientemente Madrid para dar una conferencia sobre ilusiones visuales, acompañada del mago Miguel Ángel Gea. Durante el acto, entre los dos demostraron que la tesis de Martínez-Conde es cierta y que lo que vemos no siempre es lo que hay. Según la investigadora, “nunca podremos saber lo que es la realidad”, ya que nuestra experiencia está mediada por nuestro cerebro. “La percepción se basa en una imagen subjetiva del entorno objetivo y físico creada por el cerebro”, añade.

Bajo este paradigma, cabría pensar que la esencia real depende del ojo del que la mira. “El ojo puede engañarnos pero, sobre todo, nos engaña el cerebro. Es él quien construye nuestra percepción”, asegura Martínez-Conde. “Todos tenemos una visión similar porque nuestros cerebros están cableados de una forma parecida. Existe una discrepancia entre realidad y percepción, pero ocurre de forma muy similar en todos los cerebros”.

“No hay razones por la que su tejido deba ser biológico y no artificial”

Aunque se comprende el proceso de percepción de la mente, la científica no duda en afirmar que el cerebro es el gran desconocido. “Sabemos que existen 24 áreas de procesamiento visual y sólo conocemos el funcionamiento de tres de ellas. Lo que entendemos del cerebro es una parte ínfima en comparación con lo que nos queda por saber”, explica Martínez-Conde.

Sin embargo, la investigadora opina que la incertidumbre que rodea a este órgano no será impedimento para hacer realidad, como si de una película de ciencia ficción se tratara, la creación de un cerebro artificial. “En principio, no hay nada especial en el cerebro que no se pueda replicar”, asegura. “El cerebro obedece leyes físicas, son neuronas conectadas unas con otras. No hay ninguna razón por la que su tejido deba ser biológico en lugar de artificial”. Según la científica, si esto se consigue, podría repararse cualquier daño cerebral. “Una persona con ceguera causada por una lesión neuronal podría recuperar la vista”, añade.

Cómo engañar al cerebro con magia y otros trucos, la conferencia en Cosmaixa de Martínez-Conde mostró cómo se puede alterar la percepción. Esa es la esencia de la magia. “Los magos manipulan la consciencia y la atención del espectador, lo que da lugar a una ilusión”, explica la científica. “Utilizamos esas ilusiones visuales y cognitivas para comprender mejor el funcionamiento del cerebro. Lo hacemos mediante el análisis de la respuesta neuronal a estímulos reales e ilusorios”, comenta.

“Estamos a años luz de hacer las cosas que consiguen los magos”

Los asistentes a la conferencia comprobaron que, bajo la manipulación adecuada, se puede no ver la imagen de un oso bailando al estilo de Michael Jackson en medio de una pantalla. “La magia es tener elementos imposibles que suceden delante de nosotros”, afirma. “En neurociencia llegamos a conclusiones que los magos ya sabían. Aún tienen mucho que enseñarnos”. A pesar de que la magia no utiliza el método científico, “tiene una tradición milenaria”, explica. “Lo que hacen los magos está a años luz de lo que conseguimos en el laboratorio, no les llegamos a la suela de los zapatos”.

Entre truco y truco, aparecen y desaparecen objetos ante el público, mientras Martínez-Conde concluye: “Toda nuestra experiencia es, en parte, una ilusión”.