En sueños nosotros podemos hacer lo imposible. Nuestro estado de sueño es como sumergirse en las profundidades del océano, mientras que nuestro estado de vigilia es como navegar en la superficie del mar. Porque los sueños no son desarrollados conscientemente sino que surgen en forma espontánea, ellos eluden los filtros presentes en nuestro estado de vigilia. Ellos nos llevan a un conocimiento no alcanzable en nuestra consciencia habitual.

Sin embargo, no es siempre fácil trabajar con el estado de sueño, porque todavía usamos nuestros conceptos ordinarios para hacer contacto con nuestras experiencias soñadas. Pero hay maneras de sintonizar con la densidad y ritmo de las modalidades del sueño, y así sondear esta fuente de conocimiento. Una de ellas es practicar cierta visualización justo antes de dormirse.

Para estimular este tipo de visualización hay que empezar por crear el correcto tono de sensibilidad relajándose profundamente. Primero, relajar la cabeza y ojos, los músculos del cuello y espalda y, finalmente, el resto del cuerpo. Dejar ir toda tensión y clarificar la mente tanto como sea posible. Simplemente, yacer ahí y respirar muy lenta y suavemente. Dejar que la mente y el cuerpo sientan la liviana y apaciguadora presencia de la relajación.

Luego, conducir la mente en la forma gentil como conduciríamos a un niño pequeño. La mente ama la sensibilidad, así que aquietémosla con sentimientos cálidos, gozosos y tranquilos. La mente debe detener su saltar de un lado para otro, las quejas y conceptos se alejarán y seremos capaces de relajarnos profundamente. Entonces podemos empezar a visualizar.

Cuando estés ya calmado y apacible, visualiza una hermosa y suave flor de loto en tu garganta. El loto tiene pétalos rosado pálido que se curvan ligeramente hacia dentro. En el centro del loto hay una luminosa llama rojo anaranjado, más clara en las orillas y oscureciéndose al centro. Mirando muy suavemente, concéntrate en el tope de la llama, y continúa visualizándola tanto tiempo como te sea posible. Esta llama representa la lucidez del estado de alerta, la cual tiene la misma luminosa calidad de la energía en los sueños. Las experiencias de nuestra vida de sueños y las de nuestro estado de vigilia tienen diferentes características. Pero, dado que su producción es esencialmente la misma, la lucidez de un estado puede pasar sin impedimento al otro.

Continúa sosteniendo la imagen del loto y la llama. Mientras lo haces, vigila cómo aparecen los pensamientos y cómo la imagen visual del loto se entremezcla con ellos. Observa cómo estos pensamientos e imágenes reflejan sus pasadas y presentes asociaciones y sus futuras proyecciones. Vigila este proceso, pero continúa concentrado en el loto, de modo que la visualización permanezca clara.

Otras imágenes pueden aparecer dentro de tu mente, y tú puedes sentir que no puedes mantenerla libre de pensamientos, ni aun por un minuto. No lo lamentes, sólo observa lo que aparezca. Aun a través de otras imágenes y pensamientos reflejados en la mente – mientras el hilo de la visualización permanezca intacto – la visualización entrará en el sueño. Sin embargo, el tratar de interpretar o de pensar acerca de, cortaría el hilo de tu visualización. Se habría creado un espacio entre el estado de vigilia y el de sueño, y estropearías tu intento. Así que sé cuidadoso, no fuerces tu visualización, justo déjala que ocurra, pero mantén tu concentración en el loto.

Deja que la forma se refleje en tu lucidez hasta que la imagen y tu lucidez lleguen a ser una. No habrá entonces lugar para pensamientos, habrá contemplación plena. Cuando la concentración llega a ser completa: sujeto, consciencia, objeto, imágenes, todo es uno.

Al principio, cuando pases al estado de sueño y aparezcan las imágenes, es posible que no recuerdes de dónde vienen. Tu lucidez, no obstante, se desarrollará hasta que seas capaz de darte cuenta que estás soñando. Al vigilar muy cuidadosamente, podrás ver toda la creación y la evolución del sueño. Las imágenes que al comienzo eran informes y difusas, se volverán claras y coordinadas.

Esta claridad de nuestra lucidez es como tener un órgano especial de consciencia que nos capacita para ver desde el sueño hacia el estado de vigilia. A través de esta práctica, accederemos a otra dimensión de experiencia y podremos alcanzar otra manera de conocer cómo se origina la experiencia. Esto es muy importante porque, cuando lo sepamos, podremos moldear nuestras vidas. Las imágenes que emergen desde la lucidez del sueño intensificarán nuestra lucidez de vigilia, permitiéndonos ver más de la naturaleza de la existencia.

Con una constante práctica, veremos menos y menos diferencia entre el estado de vigilia y el de sueño. Nuestras experiencias en la vida de vigilia llegarán a ser más vividas y variadas, como resultado de una capacidad de lucidez más luminosa y refinada. No estaremos ya limitados por concepciones convencionales de tiempo, espacio, forma y energía. Dentro de esta perspectiva más vasta, podemos incluso encontrar que todos aquellos hechos sobrenaturales, o leyendas, de los grandes yoguis y maestros espirituales no son mitos ni milagros. Cuando la consciencia une los varios polos de experiencia y se mueve más allá de los límites del pensamiento convencional, los poderes o habilidades psíquicas son, en efecto, naturales.

Esta clase de lucidez basada en la práctica con el sueño, puede ayudar a crear un equilibrio interno. La lucidez nutre la mente de tal manera que enriquece todo el organismo. Ella ilumina previamente facetas mentales no conocidas y alumbra el camino para seguir explorando nuevas dimensiones de la realidad.